Úlcera péptica (en el estómago o duodeno)

Tratamiento natural de enfermedades gastrointestinales

La úlcera péptica es una llaga o herida que se produce en cualquier parte del estómago (úlcera gástrica), o en el duodeno -comienzo del intestino delgado, parte baja derecha del estómago- (úlcera duodenal). Se manifiesta en un dolor agudo, como una especie de pellizco o quemazón en una zona localizada, que se puede señalar perfectamente, y se da siempre en el mismo sitio, aunque a veces puede ocasionar ciertos dolores reflejos. El dolor se agudiza con algunos alimentos o sustancias (humo, inhalación de productos químicos, etc.) que la irritan, o movimientos o golpes que afectan a esa zona. También puede empeorarse por la noche y entre comidas. Otros síntomas pueden ser: dolor de cabeza, mareo, nauseas, debilidad, pérdida de apetito, pérdida de peso, palidez, heces oscuras, dolor de espalda, sensación de dificultad al tragar.

Diagnóstico

La sintomatología a veces es suficiente para un posible diagnóstico, pero no es definitiva al 100%, pues algunos síntomas pueden coincidir con otras patologías: gastritis, reflujo, tumor, piedras en la vesícula, etc.

Para un diagnóstico definitivo puede emplearse:

1. Endoscopia.

2. Prueba del bario. Se traga una sustancia blanca con agua y se realiza una radiografía.

Un test de heces puede corroborar desequilibrios.

Entre las principales causas de la úlcera están:

1. H. pylori (no siempre presente en las personas con úlcera y viceversa, presente en personas sin úlcera).

2. Toma prolongada de antiinflamatorios no esteroideos: aspirina, paracetamol, ibuprofeno, etc. También de corticoides.

3. Falta de fibra soluble (fruta, verdura, algas...) que ofrece un efecto protector sobre la mucosa estomacal.

4. Envejecimiento, pues la capacidad de reparar la mucosa declina con el tiempo, posiblemente relacionada con el descenso de los niveles de prostaglandinas de la edad, y por lo tanto con el debilitamiento del sistema inmune.

5. El estrés, que afecta a los nervios del estómago y produce una tensión crónica en la zona. Los niveles altos de cortisol también influye nen la digestión.

6. Saltarse el desayuno de forma sistemática.

7. Ayunos demasiado largos.

8. La ingesta excesiva de carbohidratos refinados, pero en especial de azúcar blanca.

9. Tabaquismo.

10. Ingesta de productos tóxicos.

11. Incidencia de úlceras en progenitores (predisposición genética). No suficiente para que se dé en los hijos.

12. Deshidratación.

13. Alergias. El exceso de histamina causa una sobreproducción de ácido.

14. Deficiencia de ciertos nutrientes.

Alimentos perjudiciales: Fritos, algunas grasas -sobre todo cocinadas-: la grasa prolonga las digestiones y puede perjudicar a los pacientes con úlceras. Entre las grasas, son más suaves: el aguacate, las aceitunas desaladas en agua un día, los frutos secos crudos remojados 12 horas o más. La leche (obliga al estómago a producir más ácido). El alcohol. Las salsas industriales. Las bebidas carbonatadas. Los alimentos que producen gases. El exceso de sal (reducirla, emplear siempre sal marina o rosa, procurar diluirla bien en la comida; se puede sustituir por miso). Aceites refinados. Alimentos con muchos conservantes. El azúcar blanco y los alimentos que lo contienen. 

Alimentos beneficiosos: Fruta y verdura (si la verdura cruda nos sienta mal, cocinarla al vapor): La fibra soluble protege el estómago y reduce también la producción de ácido estomacal. Los alimentos ricos en betacarotenos: boniato, espirulina, zanahoria -si se toma cruda quitarle el tronco central leñoso-, espinaca. Los alimentos ricos en clorofila: espirulina. La chlorella es rica en betacarotenos y clorofila pero algunos tipos de chlorella son más difíciles de digerir. Alimentos ricos en vitamina C: kiwi, pimiento rojo crudo, fresas. Yogur, en especial de cabra. Mejor yogur semi o desnatado. Zumo de col. Dietas blandas: purés, patata, etc. El mijo y el arroz suelen ser los cereales mejor tolerados. Legumbres, en especial las lentejas y garbanzos: cocinarlos bien, echarlas en remojo con un chorrito de vinagre 12 horas o más, y cambiar si se puede la primera agua de cocción. Tomarlas en puré si cuesta digerirlas. Huevos, en especial pasados por agua o en tortilla más bien cruda. Carne o pescado al vapor o a la plancha, no frita. Mejor al medio día que por la noche.

Alimentos sobre los que hay opiniones dispares: café, especias picantes, cítricos, chocolate, tomates. En algunos pacientes son perjudiciales y en otros no. La soja fermentada (tempeh, yogur) da menos problemas que la no fermentada (tofu, hamburguesas vegetales...). Queso: mejor de cabra, tipo feta o similar.

Otras recomendaciones:

1. Hierbas mucilaginosas: corteza de olmo, regaliz, malvavisco. Algas.

2. Evitar elementos irritantes o causantes (ver arriba).

3. Masticar mejor y no pasar largos periodos sin comer. Es preferible comer más veces y comidas menos copiosas.

4. Mejorar el estreñimiento.

5. Evitar el estrés y hacer ejercicio suave. Acupuntura, masaje.

6. Sustituir antiinflamatorios no esteroideos por cúrcuma, omega 3, jengibre.

7. Sustituir café por té verde o blanco y otras infusiones, o por café descafeinado.

8. Tomar probióticos y/o yogur casero de calidad.

9. Evitar bebidas demasiado frías o calientes.

10. Para un alivio inmediato, tomar agua a temperatura ambiente, para rebajar acidez. Los antiácidos poseen muchos efectos secundarios adversos.

11. Tomar zumo de col, remolacha y pimiento rojo o L-glutamina para la reconstrucción de mucosa.

12. Reducir o evitar alimentos con gluten.

13. Tomar primero lo crudo y después lo cocinado. La fruta antes de la comida o entre horas.

14. Ayudarse si e preciso de enzimas digestivas.

1. Probióticos, fermentos para yogur casero y enzimas digestivas