Fibromialgia

Nutrir, limpiar y desinflamar los órganos para mejorar la salud

Explicación de la enfermedad, según el Doctor Jean Seignalet

La hipótesis médica más plausible hasta el momento sobre la fibromialgia es la que apunta al ensuciamiento de las células, músculos, tendones y neuronas como su principal causa,  debido a las toxinas y residuos bacterianos y alimentarios de origen intestinal. Por lo tanto está íntimamente relacionada con los problemas gastrointestinales, la mala dieta, y las toxinas internas y externas que entran en el organismo. Esto explica por qué se declara principalmente en la edad adulta, ya que se necesita un tiempo para llegar a ese grado de ensuciamiento y toxicidad; aunque está comenzando a despuntar  en  algunos niños, fruto de los malos hábitos alimentarios infantiles en numerosos países occidentales. Esta toxicidad afecta incluso a personas que han cuidado la salud a lo largo de su vida, pues existen muchas sustancias tóxicas a nuestro alrededor que desconocemos (en el agua, abonos y pesticidas, aditivos alimentarios, productos de limpieza, cosmética e higiene, medicamentos, plásticos, utensilios de cocina, alérgenos alimentarios, antibióticos, aceites alterados, cocinados y refinados, etc.).

El profesor Seignalet, quien alcanzó ya a finales de los 90 un índice de curación muy alto de la enfermedad, habla claramente de un estado de ensuciamiento y toxicidad alto en el organismo de los pacientes que la sufren, a menudo acompañado de inflamaciones crónicas ocultas, en el intestino o en otras partes del cuerpo. Seignalet dedicó más de cuarenta años a la formación médica como clínico y biólogo. Fue jefe de Asistencia Clínica, director del laboratorio de Histocompatibilidad, inmunólogo y hematólogo en el hospital de Montpellier (Francia);  referencia mundial en transplante de riñón, y biólogo en numerosos hospitales de su país. Autor del libro La Alimentación, la Tercera Medicina.

El cambio dietético fue la clave de su éxito en el tratamiento de la fibromialgia: eliminar el gluten, el maíz y los lácteos, no cocinar nada por encima de los 110 grados (por los mutágenos proteicos que se producen en la cocción y la deformación tóxica de las grasas); optar por lo tanto por la cocina al vapor y a fuego lento; tomar todo lo que se pueda crudo, en especial las grasas, frutas y verduras de ensalada. Eliminar azúcares refinados, pan blanco y arroz blanco. Tomar en su lugar arroz integral, quínoa y trigo sarraceno. Los cereales integrales deben remojarse unas 12 horas o más. Tomar grasas sanas (aguacate, aceite de oliva de primera presión en frío, aceitunas no pasteurizadas, desaladas, frutos secos y semillas crudos echados en remojo desde la noche anterior; algo de grasa de coco extra virgen, pero no en exceso). Optar por legumbres que se puedan cocinar sin olla exprés. El huevo, mejor pasado por agua. También se puede tomar la yema cruda y desechar la clara. Tomar  pescado no frito, cocinado a baja temperatura, en especial pescado azul (a excepción del atún y los pescados de gran tamaño por su contenido de mercurio). La carne cocinada a baja temperatura, preferiblemente con poca grasa, y mejor de animales alimentados con pastos y alimentos naturales (los piensos desequlibran la grasa animal, haciéndola más inflamatoria). Tomar suficiente omega 3 y complementar con probióticos. Elegir alimentos ecológicos en la medida de lo posible, pues los pesticidas cargan el hígado e intoxican el organismo. Emplear un filtro de agua de calidad.

Además de esta dieta (clave para la curación)  nos pueden ayudar:

-Omega 3 para equilibrar la respuesta inmunológica, nutrir al sistema nervioso y equilibrar los estados de ánimo. Tomar 3 cápsulas al día, una en cada comida. 

-El complemento de vitaminas y minerales Natural Multi, procedente de extractos de plantas, por la falta de nutrientes observada en pacientes con fibromialgia, y las propiedades antioxidantes de los mismos, muy interesantes en organismos cargados de toxinas.

-La chlorella, por el mismo motivo, a lo que se suma su poder depurativo del hígado.

-Una tisana hepática y/o extracto de cardo mariano, para ayudar al hígado a trabajar mejor y a expulsar las toxinas.

-Magnesio con taurina, pues esta potencia su absorción, a la vez que depura el hígado. Los estudios clinicos corroboran la mayor cantidad de puntos blandos dolorosos en personas con carencias de magnesio.

-Un probiótico de calidad, para equilibrar la flora, con frecuencia alterada en los pacientes con fibromialgia.

-Un fermento para yogur casero (opcional), por el mismo motivo. Se recomienda mezclar soja sin edulcorantes y coco para elaborarlo, no leche.

-Proteína completa vegetal y fermentada, para quien consuma poca proteína en la dieta, importante para el sistema inmune.

También nos puede ser de gran utilidad:

-Superalimentos, como los que aparcen en nuestra sección superalimentos XXL.

-Realizar descansos digestivos, al menos cada dos semanas.

-Las limpiezas de órganos (en especial de hígado e intestino), que junto a estos descansos digestivos, ayudan a reducir el exceso de toxicidad a nivel celular y a expulsar toxinas y patógenos del cuerpo.

-Atajar o tratar de forma natural y específica los problemas digestivos.

-Cambiar los productos de limpieza, higiene y cosméticos por otros más naturales, los utensilios de cocina de aluminio o teflón, tazas barnizadas o lacadas, etc.

-No tomar tabaco, alcohol, café ni té negro.